Todo lo que cabe en una caja.


Desde ahora, las dos de la mañana, hasta que acabe este texto, sobre las cinco o seis de la tarde del día próximo, voy a escribir todo aquello que podría meter en una caja.

Teniendo en cuenta las dimensiones de dicha caja, 60 centímetros de eslora, 30 de diagonal y 15 de radio, podemos hacer una criba justificativa respecto a lo que poder meter. 

Yo, que soy muy de desarmar, para ponérmelo difícil, voy a prohibirme meter objetos desconyunturados (Radios, relojes, ordenadores, seres humanos, televisiones, etc.). 

Para complicarlo aún más, pongamos que la cubierta de la caja no permite objetos metálicos, puesto que está imantada negativamente (o positivamente, da igual al caso) y que éstos salen despedidos.

Además, conformemos y establezcamos dos leyes básicas, la primera conviene que en ningún caso el objeto podrá ser de agrado de nadie; la segunda, en cambio, nos impide meter objetos que en su composición química contengan elementos químicos o artificiales.
Como punto final diré que no podrá ser comestible y ni tan siquiera potencialmente añorable.

En fin, a la pregunta que se me ha planteado responderé que, a esa isla desierta, acorde a mis propias normas, no dudaría en llevar la caja repleta de agua salada, arena de playa y preservativos.

Damas y Caballeros, ha sido un placer compartir mi noctambulismo y mi dolor de espalda con ustedes, descansen.