Iteya...
La muerte, estando ella tan confiada en ganarnos, nos da toda una vida de ventaja. Pero en mi caso, para desgracia ajena, además me sirvió de un homólogo suicida, un clon de medio pelo y mirada distante. Un hombre al que hasta su propia barba traiciona y no siendo éste el único, incluso las cajetillas de tabaco mienten con bonitas palabras que amenazan su integridad sin luego dar resultado. Alguien que la gran mayoría de las veces encarna el papel honorífico de lo que las madres, pobres inocentes, llaman malas juntas. Sin ser él nada de esto.
Porque todo son prejuicios que se basan en sustancia sin fundamento. Es una persona como pocas, con tantas virtudes que ensombrecen a sus defectos. Es amable, católico, consciente de su futuro y además responsable. Ha recibido tanto en su vida que ahora, agradecido, no tiene reparos en ser el hijo que toda madre querría, el yerno por el que toda suegra de vecino reza antes de meter los pies descalzos bajo la colchita de lana (de la buena). Llega a tal punto su divina conducta que hasta ha trasgredido las tendencias sexuales naturales acercándose a la homosexualidad en varias ocasiones como consecuencia de su sagaz dulzura y carácter afable.
Y podría yo seguir contando clarividencias de este grandioso muchacho siendo lo dicho solo un ápice de cuanto podría contar sobre él mientras mi propia conciencia, sintiéndose culpable, intenta hacer estallar mis propias entrañas por andar mintiendo como un verdadero prostiputo y guardar hasta el final un mayúsculo "nohombre.", porque sí, señores, para todo esto no existe otro final posible más que un glorioso...
NOHOMBRE.
Eso lo saben hasta los chinos de Rusia...
Algo debe de haber escondido tras esa frase "hecha" que me persigue y me destroza xenofóbicamente por dentro. Todo cuanto pasa a mi alrededor es tan corriente que acaban sabiéndolo hasta los chinos de Rusia, pero por qué de Rusia... Bien sabe Dior que chinos hay hasta en la sopa y jamás se me ocurrió decir que lo saben hasta los chinos de la sopa. Es más, sabe Dior todoponderoso que hasta los hay aquí esta nuestra grande y libre España y nunca se me ocurriría decir que lo saben estos chinos tan cercanos, podrían saberlo por casualidad. De ellos te lo puedes esperar todo. Porque ante todo hay que decir que esta gente no puede ser muy tonta si son comunistas, y grandes. Nohombre.
El dedo apunta a tu avaricia...
Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa.
-¿Qué más deseas, pues? -le preguntó sorprendido el hacedor de prodigios.
-¡Quisiera tu dedo! -contestó el otro.
Sí, el hombre es codicioso... y sí, egoísta, y también podríamos añadirle su sobrepasada tendencia a ser mísero e interesado, pero acaso no le da esto un toque romántico y querible que nos hace abogar por salvarlos a todos ellos de las acciones o fenómenos naturales, que gracias a la bendición del fastuoso dios panteísta que nos "protege", se encargan de arrasar y extinguir...o no.
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